Madrid, España
Desde el inicio de la invasión de Ucrania, el 24 de febrero de 2022, el presidente Volodimir Zelenski ha desarrollado una ingente actividad discursiva que ha contribuido a neutralizar la narrativa derrotista de la propaganda rusa sobre la evolución de la campaña militar en suelo ucraniano. En este artículo analizamos las alocuciones pronunciadas por Zelenski en diferentes parlamentos del mundo. Los resultados muestran que, tanto el contexto como la implicación afectiva o emocional, son aspectos determinantes para la consecución de objetivos en el discurso político. Del estudio de caso se infieren algunas conclusiones. Entre ellas: 1) la vigencia del discurso político como herramienta estratégica para conseguir objetivos planificados y cosechar un determinado posicionamiento del destinatario; 2) su eficacia como instrumento de propaganda, exponencialmente amplificada en la era digital; 3) el carácter diplomático y formal del lenguaje, así como unas intencionales notas de cercanía y universalidad, necesarias para conectar con las mayorías; y, por último, 4) su naturaleza compleja —identidad del hablante, contexto, canal de transmisión, etc.— y, en consecuencia, el abordaje integral que su análisis requiere.
Since the beginning of the invasion of Ukraine, on February 24, 2022, President Volodimir Zelensky has developed an enormous discursive activity that has contributed to neutralizing the defeatist narrative of Russian propaganda regarding the evolution of the military campaign on Ukrainian soil. In this article we analyze president Zelensky’s speeches in numerous parliaments around the world. The results show that both the context and the affective or emotional nature of the speeches are determining aspects for the achievement of objectives in political discourse. Some conclusions are drawn from the case study. Among them: 1) the validity of political discourse as a tool capable of provoking concrete responses planned by the speaker in the audience; 2) its effectiveness as a propaganda tool, exponentially amplified in the digital age; 3) the diplomatic and formal character of its language, as well as some intentional notes of closeness and universality, necessary to connect with the majority; and, lastly, 4) its complex nature (identity of the speaker, context, transmission channel, etc.) and, consequently, the thorough approach that its analysis requires.