La formación profesional continuada en ciberseguridad se ha convertido en perentoria necesidad para las personas trabajadoras y para la empresa, ante la exigencia de adaptación a un entorno cada vez más digitalizado, con indudables ventajas para la productividad y competitividad de las compañías, pero también elevados riesgos, y ello en un escenario de casi total anomia en materia de ciberseguridad. En este contexto, se reivindica el derecho de la persona trabajadora a recibir formación profesional permanente en ciberseguridad, y la apremiante necesidad para todas las empresas de disponer de un catálogo de acciones formativas para su plantilla, a fin de preservar tanto a la empresa, como a su equipo de trabajo y clientes, de los riesgos cibernéticos que se ciernen sobre cualquier organización que opera en el mercado.