En los años de la prensa de masas, los humoristas gráficos del siglo XIX y principios del XX recurrieron a la metáfora de las tijeras para denunciar esa obsesión del poder por "recortar" columnas, viñetas y titulares que consideraban ofensivos. En el siglo XXI, la censura ha mutado, se ha adaptado a los nuevos tiempos y el humor ha tenido que optar por otras metáforas para representarla y denunciarla: el mazo de un juez que judicializa las bromas, sacas de dinero (o bitcoins) que compran silencios o pistolas que intimidan.