Las huertas familiares constituyen un pilar central en la contranarrativa agroecológica a la globalización alimentaria. En el presente artículo se explora su génesis como espacios históricos de resistencia biocultural y su futuro en la construcción de sistemas alimentarios resilientes y justos. Se analiza la forma en que las huertas han sido cruciales para la preservación de la agrobiodiversidad y el conocimiento ecológico tradicional, desafiando la homogeneización industrial y la dependencia de commodities. Mediante la revisión documental, se ahonda en su rol actual en la autonomía alimentaria y en la resiliencia socioecológica de las comunidades frente a crisis globales. También se destaca su potencial para llevar a cabo reconfiguraciones económicas a través de circuitos alternativos de comercialización y de modelos de autogestión comunitaria. Los resultados enfatizan que las huertas familiares son laboratorios de innovación y adaptación esenciales para una transición agroecológica que redefina la producción y el consumo de alimentos globalmente. En conclusión, estas huertas representan una estrategia viable y necesaria para un futuro alimentario más sostenible y equitativo.
Family gardens constitute a central pillar in agroecology’s counter-narrative to food globalization. This article explores their genesis as historical spaces of biocultural resistance and their future role in building resilient and equitable food systems. We analyze how these gardens have been crucial for preserving agrobiodiversity and traditional ecological knowledge, challenging industrial homogenization and commodity dependence. Through documentary review, we examine their current role in food autonomy and the socio-ecological resilience of communities facing global crises. The study also highlights their potential for economic reconfiguration through alternative marketing circuits and community self-management models. Results emphasize that family gardens serve as essential laboratories for innovation and adaptation in a global agroecological transition that redefines food production and consumption. In conclusion, these gardens represent a viable and necessary strategy for a more sustainable and equitable food future.