El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha empezado a adoptar medidas cautelares respecto a un abanico más amplio de vulneraciones de las que tradicionalmente lo venía haciendo. Este artículo vincula dicha tendencia con el actual deterioro del Estado de derecho en Europa al tratarse, por ejemplo, de medidas relativas a la independencia judicial, el pluralismo y libertad de prensa o a los controles y equilibrios institucionales. Se puede apreciar una preocupación en estos casos no sólo por el daño irreparable concreto que pueden sufrir los solicitantes de las medidas sino la sociedad en su conjunto. Desgraciadamente, en un contexto de quiebra del Estado de derecho, estas medidas cautelares encuentran resistencia por parte de los Estados. Esto ha llevado al Tribunal a modificar el procedimiento por el que se adoptan para aumentar su transparencia respondiendo a algu-nas de las críticas recibidas, aunque sin lograr plenamente este objetivo.