Sevilla, España
Este artículo se enmarca en una línea de trabajos que reflexiona sobre la resignificación de la misión de la universidad desde su responsabilidad social, que consiste en llevar a la comunidad más allá de sus fronteras para que cumplan con el compromiso cívico de la universidad.
El presente estudio analiza el aprendizaje-servicio (ApS) desde la perspectiva de la border pedagogy (pedagogía de frontera), sin perder de vista que el ApS puede entenderse desde múltiples tradiciones pedagógicas. En este caso, lo conceptualizamos como la metáfora de un puente que trata de unir diversos escenarios e incluso ámbitos teóricos. Se argumenta que el ApS, inspirado en la pedagogía de fronteras, puede contribuir a redefinir las fronteras físicas, epistemológicas y culturales, promoviendo la equidad, el aprendizaje mutuo y la co-creación de conocimiento con las comunidades. Para abordar este análisis, el artículo se estructura en varios apartados que examinan la relación entre el ApS y la pedagogía de frontera, analizando su potencial transformador, sus fundamentos teóricos y su impacto en la educación superior.
Siguiendo una metodología de indagación crítico-hermenéutica, examinamos los puntos de convergencia entre el ApS y la border pedagogy para explorar cómo estos enfoques pueden integrarse en proyectos de servicio.
El análisis identifica que el ApS y la border pedagogy comparten valores como la justicia social, el pensamiento crítico y la inclusividad. Estos enfoques fomentan la formación de ciudadanía intercultural, transforman narrativas e identidades del estudiantado y reconceptualizan el papel del profesorado como facilitador del conocimiento colectivo. Se enfatiza el aprendizaje en comunidades de práctica y el impacto social como elementos de valor en la construcción de proyectos de ApS de calidad. No obstante, se destacan desafíos importantes como la falta de formación docente en ApS y las tensiones entre los objetivos académicos y las necesidades comunitarias.
Se concluye que la integración del ApS con la border pedagogy, en diálogo con la amplitud, diversidad y pluralismo de enfoques que puede adoptar el ApS, tiene un enorme potencial para transformar la enseñanza superior. Sin embargo, su implementación requiere marcos conceptuales claros, formación específica para los actores implicados y una vinculación más estrecha entre universidades y comunidades. Este enfoque fomenta una universidad comprometida con su entorno, capaz de formar ciudadanos críticos y contribuir a la justicia social.
This study is part of a line of research on the resignification of the social responsibility of universities. The latter consists of taking the community beyond its borders, in compliance with the civic commitments of universities.
Service-Learning (SL) was analysed through the lens of border pedagogy, while taking into account the multiple pedagogical traditions from which SL has been approached. In this work, we conceptualised SL as a bridge between diverse settings and even between theoretical domains. It has been argued that SL, inspired by border pedagogy, can contribute to redefining physical, epistemological, and cultural boundaries, promoting equity, mutual learning, and the co-creation of knowledge within communities. The study is thus structured into the following sections: the relationship between SL and border pedagogy, together with its transformative potential; theoretical foundations; and the impact of SL in higher education.
Based on a critical-hermeneutic inquiry methodology, the intersections between SL and border pedagogy were examined to explore how these approaches can be integrated into service projects.
Shared values between SL and border pedagogy were identified, such as social justice, critical thinking, and inclusivity. These approaches foster intercultural citizenship, transform students’ narratives and identities, and reconceptualise the teacher’s role as a collective knowledge facilitator. Learning in communities of practice and the social impact were noted as valuable factors which contribute to the construction of quality SL projects. Significant challenges exist, however, including insufficient SL teacher training and tensions between academic goals and community needs.
To conclude, taking into account the breadth, diversity, and pluralism of the various service learning approaches, integrating SL into border pedagogy could greatly transform higher education. Nevertheless, SL implementation requires robust conceptual frameworks, targeted training for stakeholders, and closer ties between universities and their communities. This approach fosters a socially engaged university capable of shaping critical citizens and contributing to a more just and democratic society.