Málaga, España
Burgos, España
La educación inclusiva se reconoce como un compromiso ético y legislativo global, respaldado por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención sobre los Derechos del Niño y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Aunque la normativa la establece como principio irrenunciable, persiste una brecha entre el discurso y la práctica, debido a que la inclusión exige un cambio cultural y social profundo. Integrar no equivale a incluir, para ello hay que transformar estructuras que garanticen una participación y aprendizaje pleno. La investigación educativa ha generado abundante literatura y monográficos que abordan investigaciones, experiencias y prácticas educativas. Entre ellos, destacan estudios sobre formación docente, justicia social, inclusión digital y atención a la diversidad. Atendiendo a todo ello, el monográfico plantea cuatro pilares sobre los que actuar: cambio social y cultural, formación docente, recursos materiales y humanos, y aplicación práctica en el aula. Sin estos elementos, la inclusión corre el riesgo de ser solo un ideal, por lo que en este monográfico se abordan estudios sobre cada pilar. En conjunto, se concibe como un proceso sistémico que demanda inversión, estrategias sostenibles y preparación docente robusta para avanzar hacia una educación equitativa y de calidad para todos.
nclusive education is recognised as a global ethical and legislative commitment, supported by the Universal Declaration of Human Rights, the Convention on the Rights of the Child and the Sustainable Development Goals. Although regulations establish it as a non-negotiable principle, a gap persists between discourse and practice, as inclusion demands a profound cultural and social transformation. Integration is not the same as inclusion; to achieve inclusion, structures must be transformed to guarantee full participation and learning. Educational research has generated extensive literature and special issues addressing studies, experiences and educational practices. Among these are works on teacher training, social justice, digital inclusion and attention to diversity. In response to this, the special issue proposes four pillars for action: social and cultural change, teacher training, material and human resources, and practical application in the classroom. Without these elements, inclusion risks remaining merely an ideal, which is why this monograph addresses studies on each pillar. Overall, inclusion is conceived as a systemic process that requires investment, sustainable strategies and robust teacher preparation to advance towards equitable, high-quality education for all.