Este estudio analiza el impacto de una intervención basada en juegos tradicionales sobre la inclusión social y la cohesión cultural de menores migrantes residentes en un centro de acogida. El objetivo fue evaluar en qué medida la práctica guiada de juegos tradicionales favorece la interacción, el sentido de pertenencia y el conocimiento cultural en contextos de diversidad. La metodología empleada fue un diseño cuasi-experimental con mediciones pre y post sin grupo control, desarrollado en un centro gestionado por Cruz Roja en Tudela, con la participación de 13 menores migrantes de entre 6 y 17 años. Los instrumentos de recolección de datos incluyeron cuestionarios estandarizados, observación participante y una lista de cotejo estructurada y orientada a registrar comportamientos de colaboración, comunicación y respeto de normas. Los resultados mostraron una mejora significativa en la calidad de las relaciones sociales y en la cohesión grupal, especialmente en menores con baja interacción inicial. Asimismo, se observó un incremento en el conocimiento de las tradiciones y juegos españoles y una participación más activa en actividades al aire libre. No obstante, la participación familiar fue limitada, lo que representa un área de mejora futura. A pesar del tamaño reducido de la muestra, los resultados sugieren que estas intervenciones son eficaces y aplicables en otros contextos interculturales, por lo que se recomienda integrar los juegos tradicionales como recurso educativo para fomentar la inclusión y mejorar la convivencia en entornos diversos.
This study analyses the impact of an intervention based on traditional games on the social inclusion and cultural cohesion of migrant minors living in a reception center. The objective was to assess to what extent the guided practice of traditional games promotes interaction, sense of belonging and cultural awareness in contexts of diversity. The methodology used was a quasi-experimental design with pre and post measurements without a control group, developed in a center managed by the Red Cross in Tudela with the participation of 13 migrant children between 6 and 17 years old. The data collection tools included standardized questionnaires, participant observation and a structured checklist aimed at recording collaborative, communication and compliance behaviours. The results showed a significant improvement in the quality of social relations and group cohesion, especially among children with low initial interaction. There was also an increase in knowledge of Spanish traditions and games and a more active participation in outdoor activities. However, family participation was limited, which is an area for future improvement. Despite the small sample, the results suggest that these interventions are effective and applicable in other cross-cultural contexts. Therefore, it is recommended to integrate traditional games as an educational resource to promote inclusion and improve coexistence in diverse environments.