En el entramado del orden jurídico mexicano, tanto la discapacidad mental como la intelectual se reconocen como condiciones que alteran las facultades psíquicas, cognitivas e incluso conductuales de las personas, generando limitaciones sustantivas que pueden trascender en su interacción social y el pleno ejercicio de su desarrollo en sociedad. La distinción entre estas manifestaciones y aquellas de índole física o sensorial es imperativa, con la finalidad de visibilizarles, atenderles, incluirles y evitar prácticas discriminatorias. Mientras que las discapacidades corporales o sensoriales afectan primordialmente las funciones motrices o perceptivas, las de carácter mental e intelectual inciden en la estructura misma de la personalidad y en la convivencia con las personas del entorno, incluyendo la comunidad educativa integrada por estudiantes, docentes y personal administrativo. Esta diferencia esencial impone a las instituciones educativas la obligación jurídica y ética de articular políticas y mecanismos de accesibilidad diferenciados, diseñados conforme al tipo específico de discapacidad, bajo el principio de ajustes razonables previsto en el artículo 3, inciso (f) de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La propuesta académica que en esta contribución se desarrolla pretende visibilizar lo específico de las discapacidades mentales e intelectuales, no como simples variantes dentro de una categoría general, sino como realidades diversas que demandan estrategias especializadas de detección, atención y acompañamiento. Ello exige el establecimiento de medidas efectivas que aseguren el acceso, la permanencia y la conclusión exitosa de los estudios de nivel superior para las personas pertenecientes a estos grupos en situación de vulnerabilidad.
In the Mexican legal system, both mental and intellectual disabilities are recognized as alterations or limitations of human beings that can severely hinder coexistence with other people and full social development. Therefore, the great difference between these types of disabilities and those of a physical and sensory nature is irrefutable, such that, as they are conditions of a different nature, it is imperative that academic institutions develop the relevant measures to ensure the accessibility of the educational system, taking into account the specific type of disability, making the necessary reasonable adjustments to guarantee respect for human dignity and inclusion in education, in accordance with the provisions of section 3, paragraph f) of our Great Text. Our proposal will outline the importance and duty of recognizing the diverse nature of mental and intellectual disabilities, with the goal of recognizing the need to establish effective measures for their timely detection. This translates into the implementation of reasonable adjustments for admission, retention, and successful completion of higher education for the benefit of individuals within these groups. Reasonable adjustments for individuals with mental and intellectual disabilities are significantly different from those that must be implemented for individuals with physical and sensory disabilities. They entail requirements and affirmative actions of varying nature and complexity. Therefore, it is essential to identify the needs of this group from a legal and educational perspective.