México
Este artículo analiza la proyección diplomática de la República Popular China en Centroamérica a partir del papel de la cooperación no reembolsable como instrumento de vinculación política con las élites ejecutivas. Basado en el examen comparativo de los casos de Costa Rica, Panamá y El Salvador, el estudio muestra que el reconocimiento diplomático de Pekín ha seguido una lógica transaccional sustentada en incentivos materiales y simbólicos dirigidos a líderes políticos y a sus círculos inmediatos de poder. La evidencia empírica —donaciones directas, construcción de infraestructura visible y acuerdos negociados con opacidad— revela que la cooperación china funciona menos como mecanismo de desarrollo y más como dispositivo de legitimación política y alineamiento estratégico con el principio de Una Sola China y con el discurso internacional del Partido Comunista Chino. En este esquema, las élites nacionales operan como receptoras privilegiadas y mediadoras de la influencia china, canalizando los beneficios externos hacia fines de consolidación interna. El artículo concluye que la diplomacia no reembolsable de Pekín en Centroamérica ha establecido un modelo de relaciones bilaterales personalizadas, donde la cooperación se convierte en moneda política y en un medio de captura simbólica de las dirigencias regionales