Históricamente, la presencia física y los horarios fijos se relacionaban con la productividad, pero este modelo se ha desgastado y está contribuyendo a la fuga de talento. El Observatorio Adecco, por ejemplo, evidencia que la rigidez horaria genera absentismo y desmotivación, debilitando el vínculo entre empleados y empresas. Pese a ello, muchas empresas aún confunden control con eficiencia. Este artículo explica cómo pasar de organizaciones rígidas a modelos flexibles, con lo que ello implica en clave de liderazgo, tecnología y cohesión social.