Álvaro Justribó
La Generación Z, primera nativa digital, se mueve en un mundo donde los límites entre consumidores y empleados se difuminan, siendo los entornos hiperpersonalizados los que marcan su vida. El valor, para ellos, se traduce en entretenimiento, educación, identidad y comunidades de pertenencia, mientras que la autenticidad implica coherencia y honestidad. Las empresas que deseen atraer talento de esta cohorte demográfica deben demostrar relevancia y autenticidad desde el primer contacto con los Z, pues ven su experiencia de consumo como un indicador directo de la cultura laboral. Así pues, un marketing intrusivo o poco genuino puede frenar su interés por formar parte de una empresa.