Los jóvenes enfrentan el reto de construir carreras en un mundo transformado por la inteligencia artificial, que está alterando rápidamente las dinámicas laborales tradicionales. La IA cuestiona paradigmas de contratación y aprendizaje, reduciendo la necesidad de talento junior al automatizar tareas que anteriormente formaban parte del desarrollo profesional inicial. Esto plantea una reducción en la contratación y potencial precariedad laboral.
Aunque la IA ofrece la oportunidad de aprendizaje acelerado y colaboración estilo «ciborg», donde humanos y máquinas trabajan estrechamente, es crucial que los jóvenes potencien habilidades humanas, pensamiento crítico y creatividad para sobrevivir en un entorno competitivo. Las empresas deben planificar a largo plazo, adaptando la gestión de talento a la realidad emergente y ofreciendo trayectorias profesionales sostenibles.
La pregunta no es si la IA cambiará el trabajo, sino si como sociedad estamos preparados para gestionar la transición de manera que permita el desarrollo humano y ofrezca a los jóvenes oportunidades reales de crecimiento.