Una encuesta de Future for Work Institute en colaboración con Mazinn, agencia especializada en el estudio del comportamiento de los consumidores jóvenes, revela que valoran los salarios justos, pero también relaciones de calidad, estabilidad y aprendizaje en el trabajo, y prefieren un buen ambiente laboral sobre el prestigio de la marca. También buscan managers que ofrezcan confianza y respeto, balanceando cercanía con exigencia.
Los jóvenes tienen vocaciones diversas, con intereses en sectores como el arte, la educación y la tecnología, aunque la capacidad de absorción laboral de estos sectores es limitada. Existen diferencias de género en expectativas y preferencias sectoriales, y sus expectativas laborales evolucionan con la experiencia, priorizando flexibilidad y desarrollo.
Por otro lado, confían en su entorno familiar más que en redes sociales para orientarse y muestran preocupaciones sobre su futuro comparado con el de sus padres, sintiéndose inseguros respecto a temas como la jubilación o la estabilidad laboral. El reto para las empresas es adaptar su gestión del talento, segmentando sus ofertas y fortaleciendo la coherencia cultural para cerrar la brecha entre expectativas y realidad laboral.