Santiago García
La generación joven enfrenta una transformación sin precedentes en un momento crítico, marcada por el envejecimiento poblacional, un escenario global inestable y la aceleración digital. Aunque España ha reducido el paro juvenil y la temporalidad, la precariedad persiste con empleos por debajo de la cualificación y poder adquisitivo erosionado. La vivienda inaccesible retrasa la emancipación, mientras las desigualdades educativas y digitales limitan oportunidades laborales, y la salud mental se deteriora.
Sin embargo, la demanda de jóvenes es creciente, con sectores verdes y digitales emergentes donde pueden prosperar. Necesitan nuevos mapas, integrando políticas de empleo, vivienda y salud mental, para superar problemas estructurales y ofrecerles dignidad y autonomía.
El desafío colectivo es adaptar las estructuras y abrir horizontes para un futuro más inclusivo, asegurando que los jóvenes no naveguen con viejos mapas en un entorno desconocido, sino que caminen hacia oportunidades reales y equitativas.