Los estándares de prueba, usados sobre todo en el Common Law, no son modernos. Reproducen, casi literalmente, las medidas de prueba del proceso romano-canónico medie-val, de donde provienen. Su uso no sólo no favorece la racionalidad, sino que en realidad propicia que el juez haga un uso abusivo de su intuición en la valoración de la prueba, encontrando una coartada aparente en el uso de esos estándares. Los esfuerzos de varios autores para su objetivación no evitan ese frustrante resultado.
The standards of proof, mainly used in common law, are not modern. They repro-duce, almost literally, the measures of proof of the medieval Roman-canonical process, from which they originate. They not only fail to promote rationality, but actually encourage the judge to abuse his intuition in the assessment of evidence, finding an apparent alibi in the use of these standards. The efforts of various authors to objectify them do not avoid this frustrating outcome.