Sevilla, España
El actual Movimiento MeToo aglutina los esfuerzos del activismo social, político y académico que, desde mediados de los setenta del siglo XX, está empeñado en desterrar la violencia sexual: expresando empatía, solidarizándose con las víctimas y denunciando como delito las relaciones sexuales sin consentimiento. En este artículo se sostiene que este potente movimiento, catalizado por su proyección mediática de la última década, ha contribuido en España a promover un elevado consenso social entre la población y a la aprobación de la Ley de garantía integral de la libertad sexual. Para comprobarlo, analizamos datos de tres encuestas estadísticas representativas sobre la “percepción social de la violencia sexual”: Eurobarómetro 85.3 (2016); Estudio CIS-3182 (2017); Estudio CIS-3393 (2023). Se concluye que, si bien se ha avanzado mucho en términos de sensibilización de la población, las medidas de concienciación recogidas en la ley siguen siendo necesarias hasta alcanzar un consenso unánime en que cualquier relación sexual sin consentimiento, además de ser socialmente inaceptable, deba denunciarse y sancionarse legalmente.
The current MeToo Movement brings together the efforts of social, political and academic activism which, since the mid-1970s, has been committed to eradicating sexual violence: expressing empathy, showing solidarity with victims and denouncing non-consent sexual relations as a crime. This article argues that this powerful movement, catalysed by its media coverage over the last decade, has contributed in Spain to promoting a high level of social consensus among the population and to the passing of the Law on Comprehensive Guarantee of Sexual Freedom. To verify this, we analyse data from three representative statistical surveys on the ‘social perception of sexual violence’: Eurobarometer 85.3 (2016); CIS-3182 Study (2017); CIS-3393 Study (2023). We conclude that, although much progress has been made in terms of raising public awareness, the awareness-raising measures included in the law are still necessary until there is a unanimous consensus that any sexual relationship without consent, in addition to being socially unacceptable, must be reported and legally punished.