Madrid, España
Este artículo examina la desinformación en la era digital, sus efectos sobre la opinión pública y las respuestas legales actuales. Se analizan los conceptos de verdad, veracidad, mentira y falsedad, y su papel en la formación de opiniones en un entorno polarizado. Se subraya la responsabilidad compartida entre quienes ejercen el periodismo profesional, el periodismo ciudadano y los prosumidores/as en la verificación y transmisión de información precisa. Desde una perspectiva jurídica, se exploran la libertad de expresión y la necesidad de proteger a las personas del daño que puede causar la desinformación, así como las bases normativas actuales y el principio de intervención mínima del derecho penal en esta materia. Se evalúan también los efectos legales de las noticias falsas en derechos fundamentales como el honor, la intimidad y la integridad moral. Finalmente, el capítulo reflexiona sobre la importancia de equilibrar la regulación de la desinformación con la protección de los derechos fundamentales, y la necesidad de políticas que respalden la integridad informativa y los principios democráticos frente al desafío creciente de la manipulación informativa.
This chapter examines disinformation in the digital age, its effects on public opinion, and current legal responses. It analyzes the concepts of truth, accuracy, lies, and falsehood, and their role in shaping opinions within a polarized environment. The shared responsibility of professional journalism, citizen journalism, and prosumers in verifying and transmitting accurate information is emphasized. From a legal perspective, it explores the balance between freedom of expression and the need to protect citizens from the harm caused by disinformation, as well as current regulatory frameworks and the principle of minimal intervention of criminal law in this area. The legal impact of fake news on fundamental rights such as honor, privacy, and moral integrity is also assessed. Finally, the chapter reflects on the importance of balancing disinformation regulation with the protection of fundamental rights, stressing the need for policies that uphold informational integrity and democratic principles amid the growing challenge of information manipulation.