La instrumentalización ha sido criticada, con razón, como ecológicamente destructiva, pero un rechazo categórico se enfrenta al problema de que todos los organismos instrumentalizan su entorno. Este ensayo busca aprender de la vida misma para brindar a los seres humanos una mejor base para superar la crisis ecológica. Al considerar a la humanidad como fundamentalmente natural, pero también como excepcional en un sentido que podría llamarse cultural, el autor aboga por una forma de autorrealización que busca alcanzar una personalidad ecológica. Enraizarnos en el mundo concreto de la ecología nos permite encontrar maneras verdaderamente sostenibles de utilizar nuestro entorno. El autor sostiene que debemos armonizar la percepción concreta con la concepción abstracta para que podamos vivir vidas ecológicas significativas, a la vez que comprendemos cómo la crisis ecológica es, en última instancia, un problema sistémico. Sin una personalidad ecológica, sugiere, no podemos crear una civilización ecológica.
Instrumentalization has rightly been criticized as ecologically destructive, but a categorical rejection faces the problem that all organisms instrumentalize their surroundings. This essay seeks to learn from life itself in order to give human beings a better ground for overcoming the ecological crisis. By considering humanity as fundamentally natural, but also as exceptional in a sense that could be called cultural, the author argues for a form of self-realization that seeks to attain an ecological personality. Grounding ourselves in the concrete world of ecology enables us to find truly sustainable ways of utilizing our surroundings. I argue that we must harmonize concrete perception with abstract conception so that we can live meaningful ecological lives while being able to understand how the ecological crisis is utimately a systemic problem. Without an ecological personality, I suggest, we cannot create an ecological civilization.