Pese a lo insolente de los resultados publicados por los buques insignia de la industria china, es posible que un fenómeno amenace con asfixiar todo el sistema económico: la “involución”. Este término designa una forma de competencia desenfrenada generadora de innovación, pero también nociva, capaz de tener efectos negativos tanto para los negocios como para la sociedad. Un peligro lo bastante serio como para que, actualmente, Pekín haga de la lucha contra la involución una prioridad.