Iván Sánchez Marañón, Jordi Rodríguez Virgili 
Este estudio analiza el uso de las emociones y las narrativas en la comu-nicación política durante las elecciones al Parlamento Europeo de 2024 en España. A través de un análisis de contenido de los spots electorales (n=36) publicados en al menos tres de las cuatro redes sociales más re-levantes (X, Facebook, Instagram y YouTube) de los principales partidos políticos (PP, PSOE, Sumar y Vox), se identifican los distintos patrones en el empleo de emociones y narrativas en unas elecciones considera-das de segundo orden. Los resultados muestran diferencias significativas en el empleo de las emociones: mientras que los partidos de gobierno (PSOE y Sumar) utilizaron con mayor frecuencia el entusiasmo, los de la oposición (PP y Vox) recurrieron con mayor frecuencia la ira. Además, se muestran diferencias relevantes en el uso de narrativas: los partidos de la oposición emplearon predominantemente el marco nacional, mientras que los partidos de Gobierno privilegiaron el europeo. Finalmente, este trabajo ayuda a constatar cómo las campañas electorales incrementan la polarización: mediante la asociación de emociones positivas con los simpatizantes del propio partido y negativas con los adversarios políticos
This study analyzes the use of emotions and narratives in political communication during the 2024 European Parliament elections in Spain. Through a content analysis of the electoral spots (n=36) published in at least three of the four more relevant social media platforms (X, Facebook, Instagram and YouTube) of the main political parties (PP, PSOE, Sumar, and Vox), different patterns in the use of emotions and narratives are identified. The results show significant differences in the use of emotions: while governing parties (PSOE and Sumar) more frequently employed enthusiasm, opposition parties (PP and Vox) relied more often on anger. Additionally, relevant differences are observed in the use of narratives: opposition parties predominantly used the national narrative, whereas governing parties prioritized the European one. Finally, this study helps confirm how electoral campaigns contribute to increased polarization, by associating positive emotions with a party’s own supporters and negative emotions with political opponents.