La transformación del concepto de familia en las últimas décadas ha dado lugar a nuevos modelos que cuestionan las categorías clásicas del Derecho civil. Entre ellos, las familias reconstituidas —formadas por cónyuges o convivientes y los hijos de uno o ambos provenientes de uniones anteriores— se han consolidado como una realidad social en expansión tanto en España como en Europa. Sin embargo, el Derecho de sucesiones continúa anclado en estructuras tradicionales centradas en los vínculos de sangre, la adopción y el matrimonio, sin reconocer jurídicamente los lazos socioafectivos que caracterizan a estas nuevas configuraciones familiares.
El trabajo examina la desconexión entre la realidad social y el marco normativo sucesorio, poniendo de relieve la exclusión de hijastros y progenitores afines de cualquier derecho abintestato o legitimario. A partir de un análisis comparado con otros sistemas europeos y anglosajones, se formulan propuestas de lege ferenda orientadas a construir un modelo sucesorio más inclusivo, que incorpore la multiparentalidad y refleje la diversidad familiar del siglo XXI.
The transformation of the family concept in recent decades has generated new models that challenge the classical categories of Civil Law. Among them, reconstituted or blended families—formed by spouses or partners and the children of one or both from previous relationships—have become an increasingly common reality in Spain and across Europe. Nevertheless, the Spanish Law of Succession remains rooted in traditional structures based on blood ties, adoption, and marriage, failing to recognize the socio-affective relationships that arise in these contemporary family forms.This paper explores the gap between social reality and the legal framework, highlighting the systematic exclusion of stepchildren and stepparents from intestate and forced heirship rights. Through a comparative analysis of European and Anglo-Saxon systems, it argues for the evolution of Spanish succession law toward a more inclusive and equitable model that embraces multiparenthood and reflects the diversity of twenty-first-century families.