Livina A. Fernández Nieto
El absentismo laboral o las ausencias en el puesto de trabajo se han convertido en la causa incuestionable de la baja productividad que se registra en nuestro país. Sin embargo, a pesar de ser una opinión generalizada y un argumento que se asume como indubitable, lo cierto es que no existen cifras oficiales u oficiosas que permitan sostener tal afirmación. La disparidad de porcentajes es tan amplia, dependiendo de las fuentes consultadas, que difícilmente puede sostenerse que sean aceptables, porque de asumirlos como ciertos o tan solo probables estaríamos en un estado económico crítico y no es el caso.Los organismos económicos no solo europeos sino también internacionales como la OCDE, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, etc. coinciden en señalar que la economía española crece significativamente por encima de la media, si bien es verdad que la productividad se muestra como un problema.Ahora bien, aunque estamos ante una dificultad, no puede afirmarse que esta circunstancia sea debida al absentismo laboral, sino más bien a otros factores entre los que destaca la falta de inversión en I+D.A esta insistencia larga y reiterada se une la confusión en las definiciones, los errores de concepto y de diagnóstico, comenzando por la propia idea de lo que ha de entenderse por absentismo y diferenciarlo esencialmente de las situaciones derivadas de la incapacidad por motivos de salud, que impiden a los trabajadores llevar a cabo la prestación laboral y que están justificadas y acreditadas por una baja médica expedida por un facultativo.En este clima de confusión, no todo son contratiempos porque hay un nicho de mercado y un sector que, en el ámbito laboral y gracias a la idea generalizada de que la mayor parte de las bajas de larga duración por enfermedad son fraudulentas, ha experimentado una demanda creciente y un volumen de negocio en progresión ascendente: las agencias de detectives privados.