Tener un documento de buen trato en los servicios sociales implica mucho más que una lista de buenas intenciones. Es un compromiso ético y profesional alineado con el Código Deontológico del Trabajo Social, y que responde a los retos actuales a los que nos enfrentamos quienes ejercemos esta profesión. La realidad de los servicios sociales está marcada por una creciente sobrecarga de trabajo, motivada entre otras razones, por la falta de recursos, el aumento de la demanda de cuestiones y dificultades que corresponden a otros sistemas como por ejemplo la vivienda, la garantía de ingresos o salud y la complejidad de los casos atendidos. Esta situación repercute negativamente en la salud mental y física de los profesionales, y puede afectar a la calidad del servicio ofrecido. En este contexto de presión y urgencia, existe el riesgo de incurrir en juicios de valor o prejuicios, limitando la apertura a nuevas realidades y dificultando la adaptación a los cambios sociales. Combatir estos sesgos requiere una actitud reflexiva, autocrítica y un compromiso constante con la formación y la supervisión profesional. El grupo de trabajo de servicios sociales del Colegio de Trabajo Social de Asturias (COTSA), ha creado la infografía que se presenta en este artículo que busca sensibilizar y orientar a profesionales en la importancia de mantener una actitud respetuosa, empática y cercana, garantizando que cada intervención se realice de manera individualizada, con dignidad y consideración hacia las personas atendidas, creando un entorno más humano, inclusivo y efectivo, donde las personas se sientan valoradas y escuchadas, y donde el trabajo social pueda cumplir su misión de promover el bienestar social de manera más ética y responsable.