Este artículo examina la contribución del cristianismo al reconocimiento de la igualdad entre varón y mujer, abordando su impacto en la cultura judía del siglo I y destacando sus innovaciones en el ámbito social y religioso. Se analiza cómo el cristianismo afirmó la igualdad esencial entre los sexos, fundamentada en la creación del ser humano a imagen de Dios. Además, se explora la prohibición del repudio como una medida destinada a salvaguardar la dignidad de la mujer, desafiando normas patriarcales de la época. También se aborda la participación de la mujer en el ámbito público, incluyendo su rol en la difusión del mensaje evangélico y en las primeras comunidades cristianas, donde se les otorgó un protagonismo sin precedentes. Finalmente, se reflexiona sobre la valoración de la maternidad y la corresponsabilidad en las labores de cuidado, enfatizando el reconocimiento de su importancia en la vida familiar y comunitaria. Este estudio concluye resaltando cómo el cristianismo impulsó principios fundamentales de igualdad y dignidad que continúan siendo relevantes en el contexto contemporáneo.