Ecuador
Portoviejo, Ecuador
El estudio analiza el impacto de los deepfakes durante las elecciones presidenciales de Ecuador en 2025, con énfasis en la percepción ciudadana y el papel de las plataformas de verificación. El objetivo fue evaluar la influencia de estos contenidos manipulados en el debate público y la efectividad del fact-checking en redes sociales. Se empleó una metodología mixta, con tres fases: análisis de contenido de 22 videos publicados por Ecuador Chequea, Ecuador Verifica y Lupa Media en Facebook; una encuesta digital a 246 votantes sobre exposición y confianza; y triangulación de resultados con revisión teórica. Los resultados muestran que Lupa Media generó mayor interacción (31.3 likes y 7.2 comentarios por video), mientras que Ecuador Verifica tuvo menor impacto. A pesar de los desmentidos, los deepfakes se difundieron ampliamente, afectando la percepción pública, especialmente en contextos de baja alfabetización mediática. La encuesta reveló desconfianza generalizada hacia los verificadores, y alta preocupación por la influencia de estos contenidos. Se concluye que la sola verificación no es suficiente: se requiere comunicar estratégicamente, integrar alfabetización mediática, y establecer regulaciones legales claras. La contención de los deepfakes demanda un enfoque integral que combine herramientas tecnológicas, educación diferenciada según perfil demográfico y colaboración entre plataformas digitales y el Estado.
This study analyzes the impact of deepfakes during Ecuador’s 2025 presidential elections, focusing on citizen perception and the role of verification platforms. The objective was to assess how manipulated audiovisual content influenced public opinion and how effective fact-checking initiatives were in counteracting disinformation. A mixed-methods approach was used, structured in three phases: (1) digital content analysis of 22 videos shared by Ecuador Chequea, Ecuador Verifica, and Lupa Media on Facebook during both election rounds; (2) an online survey of 246 citizens from different regions to gauge their exposure, perception, and trust in verification platforms; and (3) triangulation with national and international academic literature. The results indicate that although all platforms debunked fake content, Lupa Media generated the highest engagement (31.3 likes and 7.2 comments per video). Deepfakes were widely circulated and often more emotionally impactful than their corrections. Most participants believed these videos influence public opinion, but showed limited trust in fact-checkers. Legal gaps and low media literacy further aggravated the issue. The study concludes that verifying is not enough strategic communication and engagement are essential. Combating deepfakes requires an integrated strategy combining regulation, digital literacy, and collaboration between governments and tech platforms to strengthen democratic resilience.