Rosa María Rodríguez Casáis
El nuevo paradigma representado por la tecnología 5G y la generalización de un sinfín de dispositivos electrónicos que han calado profundamente en la sociedad y ya forman parte de la rutina de las personas provoca que el ser humano en general, y las personas trabajadoras en particular, se encuentren expuestas de forma continuada a los campos electromagnéticos que provienen de numerosas fuentes (puntos o zonas wifi, cables eléctricos de alta o media tensión, microondas, televisiones, bluetooth, teléfonos móviles e inalámbricos, equipos de sonido, ordenadores, tabletas o smartphones, baterías recargables, etc.) presentes en la mayoría de los escenarios en los que se desenvuelve la vida cotidiana. A partir de tal premisa, y siguiendo los postulados de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, el presente ensayo analiza tanto las medidas razonables que pueden (y deben) adoptar las empresas para reducir la sobreexposición a las radiofrecuencias, como los posibles efectos que, sobre la salud de las personas trabajadoras, puede provocar la minusvaloración de los potenciales efectos negativos de una sobreexposición. Y todo ello sin olvidar la perspectiva reparadora, de la mano de un minucioso repaso de los pronunciamientos judiciales recaídos en la última década a propósito de la declaración de la incapacidad permanente para trabajar debido a la electrosensibilidad o a la sensibilidad química múltiple.
The new paradigm represented by 5G technology and the generalization of countless electronic devices that have deeply penetrated society and are already part of people's routine means that human beings in general, and working people in particular, are continually exposed to electromagnetic fields that come from numerous sources (Wi-Fi points or zones, high or medium voltage electrical cables, microwaves, televisions, Bluetooth, mobile and wireless phones, sound equipment, computers, tablets or smartphones, rechargeable batteries, etc.) present in most of the scenarios in which daily life takes place. From this premise, and following the postulates of the Parliamentary Assembly of the Council of Europe, this essay analyzes both the reasonable measures that companies can (and should) adopt to reduce overexposure to radio frequencies, and the possible effects that, on the health of workers, the underestimation of the potential negative effects of overexposure can cause. And all this without forgetting the restorative perspective, hand in hand with a thorough review of the judicial pronouncements issued in the last decade regarding the declaration of permanent inability to work due to electrosensitivity or multiple chemical sensitivity.