Kajsa Stinnerbom, Sara Olsson
Artesanía, bosque y sostenibilidad (2022-2024) fue un proyecto de colaboración interregional entre artesanos de seis regiones suecas. El objetivo principal consistió en posicionar la artesanía como recurso cultural para una sociedad más sostenible, centrándose en la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). A través de residencias en entornos forestales de tres regiones suecas, los artesanos profesionales tuvieron la oportunidad de desarrollar su práctica artística en relación con cuestiones de sostenibilidad. Se prestó especial atención al proceso más que a los resultados, y los participantes trabajaron con diversos materiales procedentes del bosque. La nueva figura del bibliotecario forestal actuó como puente entre los artesanos, el bosque y los propietarios de las tierras. El proceso de elaboración se complementó con conferencias y debates. Esto reforzó la estructura de la artesanía dentro del trabajo de residencia y desarrolló un método para las residencias basado en los términos de los propios artesanos, en el que se entrelazan las dimensiones individual, colectiva y social. El proyecto también hizo énfasis en la sostenibilidad social, partiendo de la comunidad local, la reflexión y el intercambio de conocimientos como elementos centrales. Las residencias pusieron de manifiesto el potencial de la artesanía como actor social y base de conocimientos para el trabajo con el desarrollo sostenible en zonas rurales. A través de perspectivas culturales y basadas en el lugar, la práctica local se vinculó a retos globales.
Craft, Forest, and Sustainability (2022–2024) was an interregional collaboration project between craft developers in six Swedish regions. The main goal was to elevate craft as a cultural resource for a more sustainable society, with a focus on UN’s 2030 Agenda. Through residencies in forest-adjacent environments in three Swedish regions, professional crafters had the opportunity to develop their artistic practice in relation to sustainability issues. The focus was on process rather than results, with participants working with various materials from the forest. The newly established role of forest librarian acted as a bridge between crafters, forest, and landowners. The crafting process was complemented by lectures and discussions. This strengthened the structure of craft within residency work and developed a method for residencies based on the crafters’ terms, where individual, collective, and social dimensions are interwined. The project also emphasized social sustainability, with community, reflection, and knowledge exchange at its core. The residency made visible the potential of craft as a societal actor and knowledge base in working with sustainable development in rural areas. Through cultural and place-based perspectives, local practice was linked to global challenges.