Ciudad Real, España
México, reconocido por su riqueza natural, cultural y económica, enfrenta una paradoja inquietante: a pesar de su potencial, entre 300,000 y 400,000 ciudadanos emigran anualmente debido a desigualdades sociales, inseguridad y violencia. Este fenómeno no solo afecta derechos fundamentales, sino que también revela el impacto del comercio de armas, una industria multimillonaria alimentada por su proximidad a Estados Unidos, el mayor exportador mundial de armamento.
Estas armas, legales e ilegales, agravan los niveles de violencia y perpetúan un ciclo que obliga a muchos mexicanos a buscar seguridad fuera de su país. Este problema no se limita al crimen organizado, sino que refleja la influencia de intereses económicos y políticos internacionales que socavan las garantías constitucionales y los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por México.
Abordar esta crisis requiere una estrategia integral que respete los principios de convencionalidad y pro -persona, cuestionando las dinámicas económicas y políticas globales que perpetúan el problema. Solo así, México podrá superar las barreras impuestas por intereses externos y garantizar un futuro de esperanza para su población.
Mexico, renowned for its natural, cultural, and economic wealth, faces a troubling paradox: despite its potential, between 300,000 and 400,000 cit-izens emigrate annually due to social inequalities, insecurity, and violence. This phenomenon not only affects fundamental rights but also reveals the impact of the arms trade, a multi-billion-dollar industry fueled by its proximity to the Unit-ed States, the world’s largest arms exporter.These arms, both legal and illegal, exacerbate violence levels and perpetuate a cycle that forces many Mexicans to seek safety outside their country. This prob-lem is not limited to organized crime but reflects the influence of international economic and political interests that undermine constitutional guarantees and the international human rights treaties ratified by Mexico.Addressing this crisis requires a comprehensive strategy that respects the principles of conventionality and pro persona, questioning the global economic and political dynamics that perpetuate the problem. Only then can Mexico over-come the barriers imposed by external interests and ensure a future of hope for its population