El objetivo del artículo es mostrar una faceta poco conocida del exilio español en México, su participación en el desarrollo industrial y económico del país que les brindó asilo cuando tuvieron que dejar España a causa de la Guerra Civil. Lo anterior se analiza a través de la actividad profesional de Antonio Sacristán Colás, jurista, catedrático universitario, defensor y colaborador de la Segunda República, en cuyo gobierno desempeñó importantes funciones, entre ellas la de subsecretario de Hacienda y otros encargos relacionados con cuestiones bancarias. Esta experiencia resultó de utilidad en México cuando se creó la Sociedad Mexicana de Crédito Industrial, financiera en la que tuvo un papel trascendental.