Giovanni Battista Ratti, Jorge L. Rodríguez
Para algunos teóricos (a quienes podríamos denominar Creyentes), ciertos principios fundamentales de la lógica, tales como el principio de no contradicción y el de tercero excluido, valen también en su transposición normativa en el derecho. Sobre tales bases, se ha sostenido que la lógica permitiría justificar la tesis de que los sistemas jurídicos satisfacen necesariamente ciertas propiedades formales como la consistencia y la completitud. Si en cambio se considera que los sistemas jurídicos habitualmente presentan contradicciones normativas y acciones sin regulación jurídica, ello parecería forzarnos a rechazar que puedan verificarse relaciones lógicas entre las normas y que, en general, la lógica pueda desempeñar un papel significativo para el análisis del derecho, tal como otros autores (los Escépticos) han postulado. En el trabajo se intenta mostrar que este es un falso dilema. Lejos de ser intrínseca al derecho, la lógica no puede justificar que los sistemas jurídicos carezcan de defectos tales como las contradicciones o lagunas. Pero, por otra parte, es precisamente la lógica la que nos brinda un poderoso y necesario arsenal teórico para desmitificar la idea de que el derecho constituya un todo completo y consistente.
According to some authors (that we can dub “Believers”), some fundamental principles of logic, such as the principle of non-contradiction and the law of excluded middle, are also valid in their normative transposition into the legal domain. Based on such a view, they maintain that logic allows one to justify that legal systems are necessarily complete and consistent. Contrariwise, some authors (dubbed “Skeptics”) argue that legal systems are commonly affected by inconsistencies and gaps, and this is a reason to maintain that we have to deny that norms have logical relations. According to these authors, this also implies that, in general, logic cannot play any significant role in analyzing the law. In this paper, we show that this is a false dilemma. Far from being intrinsic to law, logic cannot justify that legal systems lack defects such as gaps or inconsistencies. However, it is logic what provides us with an unavoidable and powerful toolbox, which allows us to demystify the idea that law is a complete and consistent whole.