La crisis ecológica del Mar Menor evoca en cierto modo a la Hidra de Lerna: un mal persistente que resurge con cada intento de erradicarlo. La Ley 19/2022, que otorga personalidad jurídica a la laguna, se presentó en su momento como un nuevo paradigma de protección ambiental: un giro hacia el ecocentrismo capaz de dar una solución definitiva a su deterioro. Pero esta ley ha suscitado nuevos problemas, algunos de los cuales han sido examinados en la STC 142/2024. Esta sentencia declara su constitucionalidad al tiempo que va a diluir este giro hacia el ecocentrismo al interpretar disposiciones centrales de la ley como meras remisiones a las normas «antropocéntricas» de las que esta reniega. Por otra parte, confirma su cuestionable carácter básico y su conformidad con varios preceptos de nuestra Constitución sin que, por las razones que se expondrán, queden disipadas de forma clara e incontrovertible todas las cuestiones de encaje constitucional que plantea.
The ecological crisis of the Mar Menor is somewhat reminiscent of the Hydra of Lerna: a persistent evil that resurfaces with every attempt to eradicate it. Law 19/2022, which grants legal personality to the lagoon, was presented at the time as a new paradigm of environmental protection: a shift towards ecocentrism capable of providing a definitive solution to its deterioration. But this law has raised new problems, some of which have been examined in STC 142/2024. This ruling declares its constitutionality while at the same time “watering down” this shift towards ecocentrism by interpreting several central provisions of the law as mere references to the “anthropocentric” norms that it rejects. Further, it confirms its questionable basic character and its conformity with several precepts of our Constitution without, for the reasons that will be explained below, clearly and incontrovertibly dispelling all the questions of constitutional fit that it raises.