Atendiendo al importe del patrimonio neto según el balance de las cuentas anuales aprobadas y presentadas en el Registro Mercantil, determinada empresa cumpliría los requisitos de solvencia económica y financiera para ser clasificada como contratista de obras. No obstante, la clasificación es denegada a la vista de los informes de auditoría, que ponen en duda la veracidad de la cifra.