Argentina
Este artículo analiza el rol de dos revistas populares argentinas, Humor Registrado y Clítoris, como soportes de memoria social, resistencia cultural y construcción de subjetividades disidentes. A partir de una perspectiva interdisciplinaria que articula historia cultural, estudios de la memoria, comunicación y estudios de género, se examina cómo ambas publicaciones produjeron discursos gráficos críticos en contextos marcados por la censura, el autoritarismo o el patriarcado. Mientras Humor Registrado interpeló al régimen militar argentino desde la sátira política en plena dictadura, Clítoris construyó una plataforma feminista gráfica que desafía la normatividad desde el humor, la estética y la pedagogía. Ambas experiencias muestran cómo los lenguajes gráficos pueden funcionar como herramientas de intervención simbólica, promoviendo nuevas perspectivas políticas y sociales. La comparación entre estos dos casos permite pensar al humor gráfico no sólo como una forma expresiva, sino también como una estrategia de construcción de memoria activa, capaz de articular sentidos contrahegemónicos y proyectar horizontes emancipatorios.
This article analyzes the role of two Argentine popular magazines, Humor Registrado and Clítoris, as platforms for social memory, cultural resistance, and the construction of dissident subjectivities. From an interdisciplinary perspective that brings together cultural history, memory studies, communication, and gender studies, it explores how both publications generated critical graphic discourses in contexts marked by censorship, authoritarianism, or patriarchy. While Humor Registrado challenged Argentina’s military regime during the dictatorship through political satire, Clítoris developed a feminist graphic platform that questions normativity using humor, visual aesthetics, and pedagogical strategies.
Both experiences demonstrate how graphic languages can operate as symbolic tools of intervention, fostering new political and social perspectives. The comparison of these two cases allows us to understand graphic humor not only as a creative expression but also as a strategy for building active memory, capable of articulating counter-hegemonic narratives and projecting emancipatory horizons. In this sense, graphic humor becomes a site of political engagement and cultural transformation.