Lo que está ocurriendo con los MASC, de noble y virtuoso trasfondo, pero objeto de una defectuosa técnica legislativa, está alcanzando niveles preocupantes para la calidad de nuestro sistema democrático y judicial, al estar produciéndose un nivel reprochable de inadmisiones discrecionales en aplicación restrictiva del presupuesto de admisibilidad. Ello es consecuencia, no de la voluntad judicial —subrepticia— de liberar de trabajo a una jurisdicción civil extenuada (que también), sino de un legislador que ha permitido tal escenario, ofreciendo una tentativa idónea para la limitación del derecho de acceso a la jurisdicción.