Madrid, España
Este estudio analiza la competencia digital en estudiantes del último curso del Grado en Educación Social de la UNED mediante un diseño mixto explicativo-secuencial. Se utilizó un cuestionario adaptado del instrumento validado por Cabero-Almenara y Palacios-Rodríguez (2020), complementado con dos preguntas abiertas para indagar en los significados atribuidos a dicha competencia. Los resultados cuantitativos revelan un perfil competencial predominantemente operativo, con altas puntuaciones en habilidades instrumentales y bajas en áreas creativas y prospectivas. El análisis por edad mostró diferencias significativas, siendo los estudiantes más jóvenes quienes manifiestan mayor autopercepción en competencias innovadoras. Desde el enfoque cualitativo, los estudiantes vinculan la competencia digital con el acceso a recursos, la intervención con colectivos y la dinamización comunitaria. No obstante, se evidencian vacíos discursivos sobre su dimensión política y emancipadora. Esta ausencia se interpreta como una limitación formativa estructural, centrada en una alfabetización funcional y tecno-céntrica. El estudio concluye con una llamada a integrar la formación en competencias digitales desde una pedagogía digital crítica en los programas de Educación Social. Pese a sus limitaciones —muestra reducida y contexto específico—, esta investigación se inscribe como una teoría de medio rango, generando hipótesis interpretativas que pudieran continuar explorándose.
This study analyzes digital competence among final-year students in the Bachelor’s Degree in Social Education at UNED using an explanatory–sequential mixed-methods design. We employed a questionnaire adapted from the validated instrument by Cabero-Almenara and Palacios-Rodríguez (2020), complemented with two open-ended questions to probe the meanings students attribute to this competence. Quantitative results reveal a predominantly operational competence profile, with high scores in instrumental skills and low scores in creative and forward-looking areas. Age-based analysis showed significant differences, with younger students reporting higher self-perceived competence in innovative domains. From the qualitative perspective, students link digital competence to access resources, work with specific groups, and community engagement/facilitation. However, discursive gaps emerge regarding their political and emancipatory dimension. We interpret this absence as a structural training limitation focused on functional, techno-centric literacy. The study concludes by calling for the integration of digital competence training grounded in critical digital pedagogy within Social Education programs. Despite its limitations —a small sample and a specific context—this research positions itself as a middle-range theory, generating interpretive hypotheses for further exploration.