León, España
La elección popular de los jueces, lejos de representar un intento de profundizar la democracia, es un paso más en el proceso de construcción simulativa del orden jurídico-constitucional, que desde el poder intenta limpiar ante la opinión lo que no es más que un burdo intento de dominar las disidencias y ampliar el botín a repartir entre una elite de gobierno que se enseñorea de lo que institucionalmente resta en un país aterrorizado por la delincuencia. En semejante contexto de disrupción social y constitucional, desde círculos cercanos al poder se intentan presentar como elaboraciones doctrinales y racionales posiciones políticamente inconfesables y jurídicamente descabelladas, como es el caso de la que aquí comenta el profesor Juan Antonio García Amado y que permite a TRIBUNA CONSTITUCIONAL dirigir un ojo a la preocupante situación mexicana.
The popular election of judges, far from representing an attempt to deepen democracy, is yet another step in the simulated construction of the legal-constitutional order, which from the seat of power seeks to cleanse before public opinion what is nothing more than a crude attempt to dominate dissent and expand the spoils to be distributed among a governing elite that lords over what remains institutionally in a country terrorized by crime. In such a context of social and constitutional disruption, circles close to power attempt to present as doctrinal and rational elaborations positions that are politically indefensible and legally absurd, such as the one commented on here by Professor Juan Antonio García Amado, which allows Tribuna Constitucional to cast an eye on the troubling Mexican situation.