Valencia, España
La adaptación de la regulación de las reestructuraciones laborales al cambio climático exige diferenciar entre los llamados «riesgos de transición» y los riesgos estrictamente físicos. En el primer caso ya existen mecanismos estructurales de respuesta: convenios de transición justa; regulaciones temporales de empleo por causas económicas, técnicas, organizativas y productivas; y Mecanismo RED en su modalidad sectorial. En el segundo, la reforma operada por el Real Decreto-ley 8/2024, de 28 de noviembre, si bien introduce soluciones permanentes que incluyen un nuevo supuesto de regulación temporal de empleo por fuerza mayor, suscita numerosas incertidumbres que, al afectar a los instrumentos tradicionales de reacción frente a las interrupciones de la prestación laboral por fenómenos meteorológicos, aconseja replantear la incidencia de estos en la distribución del riesgo mediante la introducción de unas nuevas «causas ambientales».
Adapting labor restructuring regulations to climate change requires distinguishing between so-called «transition risks» and strictly physical risks. In the former case, structural response mechanisms already exist: just transition agreements; temporary employment regulations based on economic, technical, organizational, and production-related causes; and the sectoral modality of the RED Mechanism. In the latter, the reform introduced by Royal Decree-Law 8/2024 of November 28, while establishing permanent solutions —including a new provision for temporary employment regulation due to force majeure— raises numerous uncertainties. These uncertainties, which affect traditional tools for responding to interruptions in the provision of labor caused by meteorological events, suggest the need to reconsider the impact of such events on risk allocation by introducing new «environmental causes».