Las vidas de China y de España son curiosamente paralelas desde la primitiva ruta de la seda que hiciera coincidir a la Dinastía Han (206 a.e -220 d.C) con el Imperio Romano, y que funcionaba gracias a las sedas chinas y al oro extraído mayoritariamente en la vieja Hispania. Desde ahí hacia delante, España y China han mantenido relaciones que han ido variando en fluidez a lo largo de la historia. En la actualidad, las relaciones entre España y China están marcadas por los intercambios económicos y académicos, con una España integrada en la Unión Europea y llamada a jugar un papel importante de puente en un mundo en el que China asciende progresivamente como potencia mundial en fuerte competencia con Estados Unidos.