Adrián M. Moneta Pizarro
Una cuestión controversial y de gran interés para el diseño de medidas de pobreza multidimensional es la inclusión de un indicador de pobreza monetaria. Uno de los argumentos más frecuentes a favor de mantener la pobreza de ingresos separada de la pobreza no monetaria es que reflejan dimensiones diferentes del fenómeno. Este trabajo explora la estructura multidimensional de la pobreza en Argentina e investiga si la pobreza monetaria debería ser considerada como otro indicador de pobreza multidimensional, utilizando modelos de ecuaciones estructurales generalizados (GSEM). Con datos categóricos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de Argentina, se analizan un modelo de análisis factorial confirmatorio generalizado (GCFA) y un GSEM con un factor de segundo orden. El modelo GCFA postula la hipótesis tradicional de que la pobreza monetaria es sólo una dimensión más de la pobreza, mientras que el GSEM apoya la hipótesis de que la pobreza monetaria es una causa de la pobreza no monetaria. Los resultados muestran que los datos se ajustan bien en ambos casos, pero que es más plausible considerar a los factores no monetarios como indicadores de una dimensión de orden superior y que esta pobreza no monetaria, en su conjunto, es explicada por la pobreza monetaria. También muestran que la pobreza monetaria no es un predictor perfecto de la pobreza no monetaria y que sus indicadores miden aspectos diferentes. Esto sugiere la necesidad de desarrollar políticas públicas que no sólo consideren la pobreza monetaria, sino que también integren estrategias específicas para mitigar las privaciones no monetarias, promoviendo así un enfoque más holístico y efectivo en la lucha contra la pobreza multidimensional en Argentina.
A key issue in the design of multidimensional poverty measures is whether they should include a monetary poverty indicator. A common argument for treating income poverty separately from non-monetary poverty is that they reflect distinct dimensions of the phenomenon. This study explores the multidimensional structure of poverty in Argentina and assesses whether monetary poverty should be considered an additional indicator of multidimensional poverty using generalized structural equation modeling (GSEM). Drawing on categorical data from the Permanent Household Survey (EPH), it applies a generalized confirmatory factor analysis (GCFA) model and a GSEM with a second-order factor. The GCFA assumes that monetary poverty constitutes a dimension of poverty, while the GSEM posits that monetary poverty causes non-monetary poverty. The findings indicate that both models fit the data well; however, the results more strongly support the view that non-monetary factors serve as indicators of a higher-order dimension and that non-monetary poverty, as a whole, is driven by monetary poverty. Furthermore, the results reveal that monetary poverty is not a perfect predictor of non-monetary poverty, as its indicators capture different aspects of the phenomenon. These findings highlight the need for public policies that not only target monetary poverty but also incorporate specific strategies to address non-monetary deprivation, fostering a more comprehensive and effective approach to reducing multidimensional poverty in Argentina