Oviedo, España
La sujeción a control democrático de la actividad de las empresas se reduce cuando éstas operan a escala transnacional. La toma de decisiones corporativas se aprovecha frecuentemente de las diferencias entre marcos regulatorios de competencia, fiscales o laborales, extrayendo de ellos ventajas competitivas. La Unión Europea ha establecido varias instituciones de representación laboral para limitar estas estrategias de comparación coercitiva y dumping social. Entre ellas, destacan los comités de empresa europeos, desarrollados a partir de la Directiva 94/45/CE, de 22 de septiembre, sobre la constitución de un comité de empresa europeo o de un procedimiento de información y consulta a los trabajadores en las empresas y grupos de empresas de dimensión comunitaria. El artículo examina la capacidad de la información y consulta a escala europea para democratizar la toma de decisiones corporativas, particularmente cuando ésta comporta amenazas de deslocalización, transferencia de producción y pérdida de empleo, sean éstas reales o meramente tácticas. Se concluye que las dificultades para utilizar los comités de empresa europeos como herramientas de control democrático no derivan exclusivamente de déficits en la regulación. También responden a la interiorización de las lógicas de comparación coercitiva y dumping social por parte de los actores de la red territorial en la que se incrusta la empresa transnacional, incluidos, en muchos casos, los poderes públicos locales y los propios representantes de los trabajadores.
The subjection of corporate activity to democratic control diminishes when companies coperate on a transnational scale. Corporate decision-making often capitalizes on differences between regulatory frameworks related to competition, taxation, or labor, extracting competitive advantages from them. The European Union has developed various instruments to curb such strategies of coercive benchmarking and social dumping. Established under Directive 94/45/EC of 22 September, concerning the creation of a European works council or a procedure for informing and consulting employees in companies and groups of companies operating on a Community scale, the European works councils stand out among these. The article examines the capacity of employees’ information and consultation rights in Community-scale undertakings to democratize corporate decision-making, particularly when it involves threats of relocation, production transfers, and job losses-whether these are real or merely tactical. The conclusion is that the difficulties in transforming European works councils into effective instruments of democratization do not stem solely from regulatory deficits. These also result from the internalization of the logics of coercive enchmarking and social dumping by actors within the territorial network in which the transnational company is embedded, including, in many cases, local public authorities and the workers’ representatives.