El objetivo principal del artículo es analizar diversas modalidades de participación en la economía y la empresa que tienen sus raíces en los valores cristianos, con el fin de mostrar formas de integrar la dignidad humana, la justicia social y el bien común en la actividad productiva. La metodología utilizada es el estudio comparado de cuatro casos emblemáticos en distintos contextos históricos y geográficos. Los estudios de caso examinados son: las Reducciones guaraníes de los siglos XVII y XVIII, un modelo de economía comunal y de cogestión indígena tutelada por jesuitas; la Ley de Cogestión Alemana de 1951, que reguló la participación paritaria de trabajadores y del capital en los consejos de grandes industrias; el Grupo Mondragón, un referente cooperativista donde los trabajadores son socios / propietarios y gestionan democráticamente (“una persona, un voto”); y la Economía de Comunión (promovida por el movimiento Focolar), que busca transformar todo tipo de empresas mediante una “cultura del dar” y la dirección participada. Las principales aportaciones y conclusiones del artículo son que estas experiencias, a pesar de sus diferencias estructurales y contextuales, comparten principios cristianos, demostrando además que la participación de los trabajadores no es un mero mecanismo instrumental, sino un espacio para la ética y la justicia social, y evidenciando que pueden ser sujetos activos y protagonistas y que existen múltiples modelos válidos para humanizar la economía y ponerla al servicio de las personas.
The main objective of the article is to analyze various forms of participation in the economy and business that are rooted in Christian values, with the aim of demonstrating ways to integrate human dignity, social justice, and the common good into productive activity. The methodology used is a comparative study of four emblematic cases in different historical and geographical contexts. The case studies examined are: the Guaraní Reductions of the 17th and 18th centuries, a model of communal economy and indigenous co-management under Jesuit guidance; the German Co-Determination Law of 1951, which regulated equal participation of workers and capital in the boards of large industries; the Mondragon Group, a cooperative benchmark where workers are members/owners and manage democratically (“one person, one vote”); and the Economy of Communion (promoted by the Focolare Movement), which seeks to transform all types of businesses through a “culture of giving” and participatory management. The main contributions and conclusions of the article are that these experiences, despite their structural and contextual differences, share Christian principles, and demonstrate that worker participation is not merely an instrumental mechanism, but a space for ethics and social justice. They also show that workers can be active agents and protagonists, and that there are multiple valid models to humanize the economy and place it at the service of people.