La principal característica de las “economías dirigidas por la innovación” es que las nuevas tecnologías, la globalización y la extensión del sector servicios han convertido al trabajo no cualificado en un factor de producción secundario, cediendo el protagonismo al talento.Por eso, en las “empresas dirigidas por la innovación», esto es, las que están compuestas esencialmente de talento, desde la perspectiva de la propia eficiencia económica tiene efectos positivos el otorgar un mayor poder de decisión a los trabajadores, ya que la colaboración en la gestión entre empresarios y sindicatos mejora el capital organizacional de las empresas. Los trabajadores son los primeros interesados en maximizar su capital humano, del mismo modo que los principales interesados en maximizar el valor del capital físico de las empresas fordistas del siglo XX eran sus accionistas.En estas economías de alta productividad y competitividad, como Alemania y los países nórdicos, el que se haya mantenido, durante décadas, un mayor equilibrio en el poder de negociación entre accionistas y trabajadores, y que se hayan desarrollado leyes de participación de los trabajadores en la empresa, ha permitido que los trabajadores, en la actualidad, disfruten de salarios más altos. Por tanto, la democratización de las empresas también es un potente instrumento para alcanzar sociedades más igualitarias.
The main characteristic of “innovation-led economies” is that new technologies, globalization, and the expansion of the service sector have turned unskilled labor into a secondary factor of production, giving prominence to talent.Therefore, in “innovation-led companies,” i.e., those that are essentially composed of talent, from the perspective of economic efficiency itself, giving greater decision-making power to workers has positive effects, since collaboration in management between employers and unions improves the organizational capital of these companies. Workers are the first to be interested in maximizing their human capital, just as the shareholders were the most interested in maximizing the value of the capital stock of 20th-century Fordist companies.In these highly productive and competitive economies, such as Germany and the Nordic countries, the fact that a greater balance in bargaining power between shareholders and workers has been maintained for decades, and that laws on worker participation in companies have been developed, has enabled workers to enjoy higher wages today. Therefore, the democratization of companies is also a powerful instrument for achieving more equal societies.