Las Entidades Fiscalizadoras Superiore (EFS) africanas se organizan principalmente en base a dos modelos: Westminster-Parlamentario y Judicial-Napoleónico. En el primer caso, sus funciones principales consisten en realizar fiscalizaciones financieras, de cumplimiento y de desempeño. En el segundo, junto a las funciones de fiscalización, las EFS ejercen el control jurisdiccional. Algunas EFS están introduciendo funciones adicionales, como la evaluación de políticas públicas y la certificación de cuentas.
A pesar de las particularidades y diferencias, las EFS africanas comparten rasgos, tendencias y desafíos.
Observamos que el desempeño de las EFS está fuertemente condicionado por el nivel de democracia de cada país. Menos democracia implica una menor transparencia, peor escrutinio de los informes de fiscalización por el parlamento y el gobierno, rendición de cuentas deficiente, menos control y más corrupción. En definitiva, se limita fuertemente el impacto de su trabajo.
Las EFS deben jugar un papel relevante en la modernización de la gestión de las finanzas públicas, tal y como subraya el Fondo Monetario Internacional. Para ello, es necesario que refuercen su independencia y mejoren la calidad e impacto de sus trabajos.
En primer lugar, deben prestar más atención a la presentación y comunicación de sus resultados y así poder establecer relaciones más estrechas con el parlamento, el gobierno y la sociedad civil. Deben mejorar su gestión, aumentar sus capacidades técnicas, aplicar las normas de auditoría de INTOSAI (ISSAIs) e introducir sistemas de gestión de la calidad Al mismo tiempo, deben destinar recursos a la formación y profesionalización de su personal
African Supreme Audit Institutions (SAIs) are mainly organised on the basis of two models:
Westminster-Parliamentary and JudicialNapoleonic. In the first case, its main functions consist of carrying out financial, compliance and performance audits. In the second, together with the audit functions, SAIs exercise jurisdictional control. Some SAIs are introducing additional functions, such as public policy evaluation and public account certification. Despite particularities and differences, African SAIs share traits, trends and challenges.
We observe that the performance of SAIs is strongly conditioned by the level of democracy in each country. Less democracy implies a lack of transparency, worse scrutiny of audit reports by parliament and government, poor accountability, less control and more corruption. In short, the impact of their work is strongly limited.
SAIs must play an important role in the modernisation of public financial management, as underlined by the International Monetary Fund. To do this, they need to strengthen their independence and improve the quality and impact of their work.
First, they need to pay more attention to the presentation and communication of their results so that they can build closer relations with parliament, government and civil society. They must improve their management, increase their technical capacities, implement INTOSAI Auditing Standards (ISSAIs) and introduce quality management systems. At the same time, they must allocate resources to the training and professionalization of their staf