Murcia, España
Es una opinión común en la academia (especialmente en Hispanoamérica) sostener que, frente a los sistemas de gobierno presidencialistas (hegemónicos en esa región), a los que con frecuencia se les acusa de incurrir en el “hiperpresidencialismo”, los regímenes parlamentarios (mayoritarios en Europa occidental) garantizan per se un mayor control del Gobierno por parte del Parlamento. Sin embargo, se olvida a menudo que la propia exigencia, propia de todo régimen parlamentario, de que el Gobierno cuente con una legitimación democrática, mediada por el Parlamento, ha fundido en una sola y misma voluntad al Ejecutivo y a la mayoría parlamentaria que lo apoya. Por esa razón, el mayor y más eficaz control parlamentario del Poder Ejecutivo depende en cada país, con independencia de su forma de gobierno (parlamentaria, presidencial o semipresidencial), de los concretos instrumentos con que dota a la minoría parlamentaria para llevar a cabo esta crucial labor, así como de la praxis institucional y política que en el mismo se ha ido consolidando. Así resulta cuando se analiza, en dos países con formas de gobierno distintas, uno de los principales síntomas tradicionalmente asociado al “hiperpresidencialismo”: la intromisión del Gobierno en la labor legislativa a través de decretos que debieran ser excepcionales.
It is a common opinion in academia (especially in Latin America) that, compared to presidential systems of government (hegemonic in that region), which are often accused of falling into “hyperpresidentialism”, parliamentary regimes (the majority in Western Europe) guarantee per se greater control of the government by Parliament. However, it is often forgotten that the very requirement of all parliamentary regimes for the government to have democratic legitimacy, mediated by parliament, has fused the executive and the parliamentary majority that supports it into one and the same will. For this reason, the greater and more effective parliamentary control of the executive branch depends in each country, regardless of its form of government (parliamentary, presidential or semi-presidential), on the specific instruments with which it provides the parliamentary minority to carry out this crucial task, as well as on the institutional and political praxis that has been consolidated in that country. This is the case when one of the main symptoms traditionally associated with “hyperpresidentialism”: the governmental interference in legislative work through decrees that should be exceptional