La emisión de valores de renta fija en los mercados mayoristas se ha consolidado como una práctica habitual en la gestión financiera de las entidades bancarias, especialmente en los últimos años. Este dinamismo responde, fundamentalmente, a dos factores: por un lado, la retirada gradual del BCE como proveedor de liquidez a medio y largo plazo y el vencimiento de las distintas rondas de TLTRO lanzadas durante la pandemia; y por otro, la necesidad de cumplir con los requerimientos de MREL desde comienzos de 2024. En esa presencia recurrente como emisor, la banca española ha desarrollado una gestión muy ágil y proactiva, adecuando la distribución de instrumentos, emisores y vencimientos a las circunstancias del mercado en cada momento. El último quinquenio constituye un excelente laboratorio para analizar dicha proactividad al haber vislumbrado un ciclo completo de tipos de interés y de condiciones de emisión en los mercados mayoristas de deuda.