Tras ocho recortes consecutivos de tipos, el Banco Central Europeo (BCE) mantiene una pausa prudente. La inflación converge al 2 %, pero el estímulo adicional que supondría seguir bajando los tipos sería marginal y, probablemente, contraproducente: reactivaría los incentivos al endeudamiento público, distorsionaría las señales del mercado y debilitaría la credibilidad antiinflacionista. Al contrario, un repunte de los precios de los servicios y de los salarios sugiere que el próximo movimiento, a medio plazo, podría no ser a la baja, sino incluso al alza. El reto ahora es acompasar los tipos de interés con la reducción del balance y la retirada gradual de liquidez sin desestabilizar la recuperación.