La recaudación pospandemia está encadenando récords —especialmente en IRPF, IVA e impuesto sobre sociedades— que continúan en 2025. Con el fuerte viento de cola de elevadas tasas de ocupación, aumento de beneficios empresariales y del efecto de la progresividad en frío. El envejecimiento ejerce una presión negativa sobre el IRPF que irá creciendo en intensidad en los próximos años. La inmigración puede aliviar parcialmente este problema, pero no constituye una solución. Se necesitará, al menos, un trabajador inmigrante por cada alta de jubilación para mantener la recaudación del impuesto.