Ha habido al menos dos razones generales para la promoción de la representación proporcional en las elecciones en todo el mundo. John Stuart Mill apoyó la representación proporcional en parte porque pensaba que haría posible la elección a las asambleas legislativas de personas más educadas, quienes a su vez elaborarían mejores leyes. Carl Andrae la promovió porque necesitaba un método que evitara que las minorías quedaran excluidas de tener influencia legislativa -es decir, se generara una tiranía de la mayoría- en la Dinamarca del siglo XIX. En este artículo sacamos a relucir el elitismo de Mill, o la preferencia por “mentes superiores” y gente mejor educada, en contraste con Andrae, que no realiza ningún juicio sobre la superioridad de representación que la representación proporcional crearía. En los años subsiguientes se ha confiado mucho más en el enfoque de Andrae que en el de Mill, en parte porque no está claro en absoluto que legisladores más educados elaboren mejores leyes que otras personas, ni cómo elegir a mejores legisladores.
There have been at least two general reasons for promotion of proportional representation in elections around the world. John Stuart Mill supported proportional representation in part because he thought it would make possible the election of better educated people to legislative assemblies, which would in turn make for better laws. Carl Andrae promoted it because he needed a method of avoiding the exclusion of minorities from legislative influence, or majority tyranny, in nineteenth century Denmark. In this article we bring out Mill’s elitism, or preference for ‘superior minds’ and better educated people, in contrast to Andrae, who makes no judgment about the superiority of representation that proportional representation will create. In the years since their times, Andrae’sapproach has been relied on much more than Mill’s, in part because it is not at all clear that better educated lawmakers make better laws than others, nor how to elect better lawmakers.