Hace unos meses fue elegido el Papa León XIV. En una de sus proclamaciones me llamó la atención el siguiente titular: «El Papa defi ne a los jóvenes como volcán de la vida que necesitan ayuda para afron- tar con valentía cada obstáculo». En nuestra academia tenemos en la mano la educación de cientos de cadetes, jóvenes, chicos y chicas que son, ni más ni menos, el pilar de la ofi cialidad y, que serán, a su vez, los formadores e instructores del ejército del mañana. Por tanto, tenemos más de mil volcanes que hay que formar con valentía en las tareas de la vida, las militares incluidas.